«Mis vivencias en la hermandad», charla de José Joaquín Mena-Bernal Escobar

 

Estimado hermano:

El pasado 3 de marzo, a la finalización de la misa de hermandad, N.H.D. José Joaquín Mena-Bernal Escobar desarrolló en la casa de hermandad la charla titulada «Mis vivencias en la Hermandad» en el marco de una jornada de convivencia con los hermanos que este año cumplen sus bodas de oro y de platino en nuestra corporación. A continuación reproducimos íntegramente su contenido.

MIS VIVENCIAS EN LA HERMANDAD

EXPERIENCIAS EN  50 AÑOS DE HERMANO DE LOS ESTUDIANTES

 

Querido Hermano Mayor, querido Jesús, estimados miembros de la Junta de Gobierno, queridos Hermanos todos,

 

Nos reunimos esta tarde aquí, en nuestra Casa de Hermandad, después de participar en la Santa Misa con hermanos que cumplimos LXXV y L años de pertenencia a nuestra Hermandad.

Dentro de los actos que conforman el calendario de cultos anual, se fija la fecha de uno de los martes para celebrar dicha efeméride, siendo éste el primero de los actos previstos, pues Dios mediante, en el almuerzo de Hermandad que será el próximo 15 de marzo se nos entregarán los diplomas que acreditan tan emotivo acontecimiento, más adelante participaremos en la bajada del Stmo. Cristo de la Buena Muerte desde su altar para situarlo en devoto Besapiés, para terminar con la imposición de las medallas conmemorativas en la mañana del Martes Santo 7 de abril en el transcurso de la Santa Misa de Comunión General.

Pues bien, dentro de la planificación de estos actos, cada año se le encarga a un hermano que exponga experiencias relacionadas con la pertenencia a la Hermandad y es por lo que hoy tengo el honor  y el placer de estar aquí para recordar alguna de ellas e intentar transmitiros lo que supone para mí ser Hermano de Los Estudiantes.

En la llamada que recibí hace unos días de un miembro de Junta para este encargo, se me indicó que hablase de vivencias, sentimientos e incluso alguna anécdota relacionada con estos años, y voy a empezar, no por lo agradecimientos habituales, sino precisamente por contar la anécdota de qué es lo que yo estaba haciendo en el mismo instante que recibí la llamada de teléfono.

Para mí, ser Hermano, es pertenecer a una Institución que dentro del seno de la Iglesia Católica sirve de herramienta, de guía para ejercitar la Fe en Cristo, La Esperanza y la Caridad cristianas en un permanente culto público a nuestros Titulares, resalto lo de permanente porque la Hermandad tiene efectos en nuestras vidas diarias, pues como cristianos,  estamos llamados a la evangelización y para ello debemos tener a Jesucristo y a la Virgen María, presentes en todo momento.

Para conseguir este fin, nada mejor, al menos en Sevilla, que pertenecer a una Hermandad…. bueno a una, a dos, a tres…  en realidad muchos somos los que estamos en nómina no sólo de una, si bien es verdad que tenemos nuestras preferencias bien establecidas y delimitadas.

Y aquí enlazo con la citada anécdota, veréis, para mí, pertenecer a otra Hermandad que no sea Los Estudiantes, es en definitiva, ampliar, es complementar el culto público al mismo Dios y a la misma Virgen, eso sí, representadas en diferentes advocaciones, y aquí es dónde se pueden producir ciertas rivalidades, llamémosles “rivalidades sanas”….entre nuestras veneradas “imágenes”.

Para que no haya duda de esta “prevalencia”, las casualidades de esta vida o más bien, yo creo que la Providencia Divina, actuando a través de los que nos han precedido en la “Buena Muerte” y en concreto, ahora  hablo de mi padre, se encargó de recordármelo…

¿Que cómo fue?

Pues os lo cuento, os pongo en situación:

Hace 7 años, llevado por la devoción a la VIRGEN y empujado también por mi hijo Pablo, tomé la decisión de hacernos Hermanos de la Macarena, decisión tomada desde la madurez que te otorga la edad.

Desde entonces, hemos querido salir una Madrugada y siempre tuve la ilusión que mi padre me viera vestido con su túnica macarena, haciendo la estación de penitencia… el tiempo y el destino no quisieron que así fuera y este año me dije, cumples 50 años en la Hermandad y es el momento perfecto para, además, salir en la Macarena y así en cierta medida, cumplir la ilusión ya mencionada y realizar mi particular homenaje a mi padre.

Pues lo dicho, hablo con mi madre, ella como siempre prepara la túnica para, en este caso, probármela por primera vez y quedamos en casa, en Marqués de Paradas.

Llego esa tarde con mi hijo, ponemos la túnica, el antifaz, la capa, los zapatos… todo de mi padre!!, en la cama de su dormitorio… y me disponía a un momento muy emotivo y especial, quiero confesar que así lo veía en los ojos emocionados de mi madre, era la primera vez en mi vida que me iba a poner la túnica de la Macarena, pero no una cualquiera, la de mi padre!! con todo lo que ello conlleva y justo antes de ese momento, en ese mismo instante, suena el móvil, lo cojo y es Juan Guerrero, nuestro consiliario….

En fin, ahí me veis, vestido de Macareno, con la túnica perfecta sin tener que hacerle nada, mi madre emocionada pues se ve que se traslada bastantes años atrás y se le nota que parece estar viendo a mi padre y yo…. yo estoy viviendo un momento único, mis sentimientos con la túnica de la Macarena y mis pensamientos, repasando vivencias y experiencias a los Estudiantes…

y claro está, en mi mente escucho la voz de mi padre que, como él me llamaba siempre, me dice:

Chico, recuerda que puedes, además, sentir en terciopelo verde pero siempre primero estará el ruan negro!!!…

En definitiva,  ese momento zanjó cualquier “rivalidad sana” que de manera inconsciente pudiera surgir!!

Entrando ya en vivencias y experiencias, os confieso que ser Hermano, para mí ha supuesto ser cristiano a lo Sevilla y por lo tanto, ser un “miarma” de los buenos, vamos hasta un poquito exagerao!!

Y esto en las Hermandades, se traduce en relacionarlo todo con la misma.

Aquí tengo que reconocer que cada vez que rezo un Padrenuestro, esté donde esté y, si es el caso, tenga la imagen que tenga delante, me dirijo en mi interior siempre  a la imagen de nuestro Cristo!!,

Quiero decir que para mí Dios tiene un rostro, uno sólo, y tenemos la suerte de tenerlo aquí al lado, aquí muy cerquita!!

Este sentimiento que hoy hago público y que seguro tenéis también algunos de vosotros es otra de las consecuencias de ser Hermano, tenemos la suerte de saber en vida,¡¡¡ cómo es el rostro de Jesucristo!!!!, utilizando una expresión de mi padre de sus últimos años, casi ná!!!

En mi caso, la verdad que lo he tenido fácil, tengo que confesar que no ha supuesto un mérito mío, todo lo contrario.

Paso ahora a recordar algunas vivencias y experiencias por las que comprenderéis lo que digo, vivencias que se dan en 50 años, casi la mitad de la existencia de la corporación, pues se acerca ese 2024 en el que se cumplirá 100 años de Fundación.

Conviene aquí recordar, verbo éste que cuesta ya a nuestros hermanos que cumplen LXXV años por motivos evidentes del paso del tiempo y también empieza a aparecer en los que cumplimos L años, pues recordar digo, lo que nuestras reglas nos indican sobre la Hermandad:

Los hermanos vivirán su espiritualidad en la Fe, la Esperanza y la Caridad, haciendo del culto una auténtica alabanza a Dios Padre en Jesucristo por el Espíritu, mediante la participación en la Eucaristía, la adoración del Santísimo Sacramento del Altar, la asidua escucha de la Palabra de Dios, la oración personal y comunitaria, el ejercicio de las virtudes cristianas y la acción comprometida del anuncio de la Buena Noticia a los hombres, “siendo una Hermandad de penitencia, los hermanos vivirán el espíritu de penitencia y oración, en la limosna y en el ayuno, en fidelidad renovada con el espíritu de la tradición cristiana.

La participación en la Estación de Penitencia constituirá una mejor identificación a Cristo sufriente y una vivencia auténtica de incorporación a la vida penitencial de la Iglesia.

Los hermanos serán agentes activos a las tareas de evangelización, promoviendo la piedad cristiana, educando al pueblo en la Fe y elevando el nivel religioso de estudiantes y universitarios, solícitos siempre en el servicio al prójimo y generosos en el perdón de las ofensas.

De igual modo, apoyados en el Evangelio y en la doctrina social de la Iglesia, ayudarán a combatir las situaciones de miseria e injusticias sociales que degradan al ser humano.”

 

Quiero aclarar que soy el pequeño de 6 hermanos, a su vez, los 5 que seguimos por aquí abajo, Hermanos de Los Estudiantes, y gracias a mis padres que, hace ahora 50 años, tuvieron la dicha de tomar una de las decisiones que marcarán mi vida para siempre, decisión importante dónde las haya pues después del bautismo, una de las relevantes, que no es otra que hacerme Hermano de nuestra Hermandad y por lo tanto, poner a mi disposición la herramienta mejor que por aquí conocemos para seguir a Cristo.

Reconozco, que como decía antes , ha sido fácil para mí la tendencia natural a cumplir con las Reglas, pues me han transmitido valores cristianos muy sólidos y he tenido la suerte de ver cómo hay que ponerlos en práctica, he visto y veo en los miembros de mi familia una forma de vivir basada en el concepto de Hermandad.

Me vienen a la memoria las siguientes vivencias:

  • Cultos cuaresmales en la Catedral de Sevilla
  • Primera cuadrilla de Hermanos Costaleros
  • Cuerpo de acólitos hermanos
  • Pregón Universitario
  • Conferencias y charlas diversas
  • El momento extraordinario de entrega de la Medalla de Oro a mi padre
  • Primera salida de hermanos costaleros del palio en 1979 y las noches de ensayos en la lonja de la Universidad
  • Jóvenes en la casa de hermandad
  • Limpieza de plata, organización por los patios para la salida procesional, horas de convivencia en la casa Hermandad, Lunes Santos con Santa Genoveva y esa marcha de Pasan los Campaniñeros que nos elevaba el Alma al Cielo…
  • Cultos, triduos, Funciones principales, almuerzos de Hermandad, salidas procesionales de monaguillo, de acólito, de nazareno, de penitente y un sinfín de cosas!!!

 

Y el Pregón!! Nuestro Pregón, orgullo de todos los miembros de mi familia!!

Que ha supuesto el mayor y mejor legado escrito que mi padre Ricardo Mena podía habernos hecho, os confieso que todos los años, al menos una vez, lo escucho y tengo que reconocer que para mí es un ejercicio de profunda meditación!!

También es hora de recordar momentos difíciles vividos, como aquel febrero de 1983, cuando nada más traspasar la Catedral, nuestro Cristo se cayó, era yo un jovenzuelo de 14 años y tengo en el recuerdo el sonido de aquel momento así como la impresión de ver a nuestro Cristo en las dependencias de priostía, tapado por una tela enorme y… en fín!!

El día más difícil de los vividos como Hermano, es sin duda, el Martes Santo de 2018, ese 27 de marzo que está escrito en la historia de mi familia como el Martes Santo inverso, irrepetible y único, en el que, una vez terminada la salida procesional para algunos y para otros durante la misma, tuvimos que enfrentarnos a la realidad de la vida para conocer muy muy cerca la grandeza de la “Buena Muerte”, os confieso que llegar a la casa de tus padres vestido con la túnica de ruan negro y allí, en ese mismo instante,  ayudar a  amortajar a tu padre con su túnica, todo de manera inesperada y rápida, es una experiencia que no deja de venir a mi memoria cada poco tiempo…

Tal día como hoy cuando conmemoramos los LXXV y L años de ingreso como Hermanos de Los Estudiantes, es un buen momento para hacer Balance de nuestro quehacer cristiano y compartiendo momentos de silencio en nuestra amada Capilla, delante de nuestros amados titulares, nos preguntemos por aquella realidad que sólo cada uno de nosotros conoce y renovemos de manera real nuestra Protestación de Fe, con la finalidad de evangelizar el mundo que nos ha tocado vivir, tan falto de valores y de compromisos.

Tengo que terminar esta charla con los agradecimientos merecidos a todos los Hermanos Mayores y a todos los miembros de las Juntas de Gobierno que durante estos 75 años han contribuido a la muy noble tarea de dirigir nuestra Hermandad  y aquí es cuando hay que mencionar a algunos de los “catedráticos” de la Hermandad, nombres propios o familias dedicadas a tal alto honor, familia Ramos, Familia Parra, familia Molina, familia Jiménez-Filpo, Familia Cano-Romero, familia Resa Rodriguez, familia Ruiz del Portal, familia Avila García, familia Moya Sanabria, familia Gutiérrez de la Peña y tantas otras que no he nombrado y a las que debemos tanto agradecimiento.

Es también momento de tomar fuerzas para seguir traspasando a nuestros jóvenes, a nuestros hijos, el legado recibido y que desde pequeño aprendan a valorar el significado de ser Hermano, y aquí tengo que decir que,  tanto Ana, mi mujer, como yo, tenemos la satisfacción de tener a nuestros hijos adolescentes participando en mayor o menor medida en la vida de Hermandad, ayudando en los cultos, compartiendo experiencias, en definitiva, siguiendo los pasos de nuestros mayores.

Con vuestra venia,

Me vais a permitir que termine con el agradecimiento a mi hermano Ricardo por, en los últimos 25 años, tomar el testigo dejado por aquel Ricardo Mena, la persona excepcional que ha sido, es y será siempre nuestra guía y referente, siguiendo siempre con una máxima de nuestro padre, “ servir allá donde Cristo nos ha querido poner”

Gracias Ricardo por ser el Patriarca de nuestra familia en la Hermandad, con lo que ello conlleva…

Gracias Ricardo por estar ahí desde siempre, para nosotros supone que “somos” más Hermandad

Gracias Ricardo por tu testimonio permanente de Hermano comprometido y de ayuda al prójimo, para nosotros eres ejemplo a seguir

Gracias Ricardo, en definitiva siempre serás mi querido y admirado hermano mayor!!!

 

Muchas gracias