Oraciones del Estudiante del Quinario al Santísimo Cristo de la Buena Muerte (2015)

El primer día del Solemne Quinario realizó su oración el joven estudiante de Medicina D. Javier García Pérez:

Oración al Señor de la Buena Muerte. Por Javier García Pérez, alumno de la Facultad de Medicina y colegial del Colegio Mayor Hernando Colón. Quinario 2015, 3 de marzo.

CristoSeñor de la Buena Muerte, nos ponemos ante tu presencia, en este primer día de tu solemne Quinario, en época de reflexión y sobriedad para reencontrarnos contigo y ofrecerte nuestros pensamientos, nuestros tormentos, nuestra oración.

Te pedimos hoy con humildad que nos ayudes en ESTA senda de la cuaresma a reencontrarnos contigo, para que nos purifiquemos de nuestros pecados pasados y presentes, y así lleguemos preparados y limpios interiormente para vivir espiritualmente la Semana Santa, con toda la profundidad, veneración y respeto que merece.

Hoy, como estudiantes que somos, te pedimos que nos sigas acompañando en nuestras ACTIVIDADES académicas, que tu presencia ilumine nuestra constancia, nuestra organización y la concentración que necesitamos para llevar a buen término nuestro TRABAJO, sobre todo en las duras épocas de exámenes. Que todo esfuerzo y toda inquietud tengan su fruto y que en su futuro podamos enfrentarnos al mundo laboral de forma segura.

Te pedimos por intercesión de la Santísima Virgen de la Angustia por nuestras familias, sobre todo los que vivimos lejos de casa. Te pedimos a ti, que eres Madre de Dios, por los sufrimientos y las angustias de nuestras madres, que sufren nuestra ausencia, que comparten nuestras preocupaciones, que soportan nuestros agobios, que asumen el coste de nuestros estudios sin impedimento alguno. Ellas ponen todas sus esperanzas en nuestro éxito, pues éste es también el suyo. Ellas son las primeras en congratularse de nuestros logros. Te damos gracias, Virgen Santa, por bendecirnos con el REGALO de una familia que nos arropa.

Del mismo modo, te pedimos por todos aquellos jóvenes que no tienen la oportunidad de recibir una formación académica adecuada. Por los aquellos que luchan contra una enfermedad que les impide, de una forma u otra, dedicar el tiempo que requiere una carrera universitaria.  Por los compañeros de nuestra propia Universidad que tienen que abandonar sus estudios porque no PUEDEN asumir el coste que supone llevarlos a término. Te pedimos también por los que viven en países donde la educación no se concibe como una prioridad social. Ayúdalos, Señor de los Estudiantes, a tener una oportunidad y a crecer aprendiendo, pues la educación en la juventud es la base de un futuro digno.

Por otra parte, Señor de la Buena Muerte te pedimos por la prosperidad de nuestra Universidad, de sus Escuelas y Facultades y de todos sus Servicios. Por los Colegios Mayores que fomentan la integración y la convivencia desde el respeto, para que sigan siendo espacios donde crecer como personas y DESCUBRIR valores como el de la amistad, la tolerancia y el gusto por la cultura.

Te lo pedimos Señor.

Como en cada oración, no podemos eludir la oportunidad de darte Gracias por todo cuanto nos das. Gracias por la paz en que vivimos, que aunque a veces no la podamos entender guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos. Gracias por los éxitos obtenidos en las pruebas, en los desafíos, en los exámenes, en el trabajo. Gracias porque tenemos salud, un regalo que debería ser nuestro tesoro más preciado. Gracias también por los amigos que nos acompañan en nuestros quehaceres, que son los que realmente nos mantienen a flote y nos alumbran con sabiduría, coraje y amor. Gracias por la Iglesia, por nuestra Iglesia y por esta Hermandad universitaria, por los hermanos que enriquecen nuestra vida semana tras semana. Gracias, Señor, por el simple hecho de tenerte en nuestras vidas, por tu luz, por tu perdón, por tu protección, por tu mirada. Porque, aunque no lo hayamos logrado todo ni lo tengamos todo, estar Contigo es lo que nos asegura estar completos.

Amén.

El segundo día del Solemne Quinario al Santísimo Cristo de la Buena Muerte realizó su oración D. Miguel Ángel Ramos Aznar:

Oración del Estudiante. Quinario 2015.

CristoSeñor, hoy me dirijo a ti y a todos los que me acompañan no solo en esta Capilla Universitaria, sino también, me dirijo a aquellos que siguen en el recuerdo de cada uno de nosotros día tras día, año tras año.

Es muy difícil ser un buen estudiante, alguien que dedique tres, cuatro, cinco años a formarse, a crear en el una serie de conocimientos que serán su arma en el difícil mundo laboral que hay tras las puertas de la Universidad.

Pero si es difícil ser alumno, que hay de esos profesores, los que dedican todos sus esfuerzos en hacer de los niños, jóvenes formados, cualificados y preparados para ese mundo que mencionaba antes.

Sin embargo, hoy quiero hacer especial referencia a los profesores que nos acompañan toda una vida, que nunca dejaran de enseñarnos, que desde el primero de los momentos, dedican todo su tiempo a hacer de nosotros verdaderas personas: nuestros padres.

Los padres y madres de este mundo son el mas importante profesorado, de pequeños nos enseñan a comer, a vestirnos e incluso a usar el baño; después, nos enseñaran a comportarnos como es debido y a respetar a los demás; posteriormente, a crecer en nuestras creencias y como no, a crecer también conforme a las suyas, la cual es la razón por la que estamos aquí reunidos entorno a Ti, porque en la mayoría de los casos nuestros padres no hacen que seamos universitarios y religiosos; no eligen una facultad para nosotros ni que sigamos a Cristo en nuestra pubertad, pero es en casa, en el mayor y mas importante de los cursos de catequesis donde algo empieza a surgir desde el principio, donde vemos a Dios.

Quiero acordarme ahora de esos jóvenes universitarios que no tuvieron esa suerte, esos niños huérfanos que siguen representando a Dios tanto dentro como fuera de las aulas universitarias, porque después de esta reflexión, nos damos cuenta de lo osados, de lo valientes y de lo fuertes que son y evidencian una vez mas que Jesucristo nace en cada uno de nosotros, esta siempre presente. Sin excepción.

Por ello, me gustaría darle gracias a todos los padres y madres que hacen del mundo un lugar mejor: Papa, Mama, gracias por hacer de mi el cristiano que soy y prometo seguir esforzándome por aprender de Jesús cada día y para en algún momento, ser también ese tutor para alguien tal como me enseñaron.

Toda la suerte y el ánimo del mundo a los universitarios que afrontan en estos años una etapa decisiva en sus vidas, que sigan cada uno de ellos representando la cruz que tanto afán tienen algunos en retirar de las aulas y tened algo siempre presente: nadie está solo en la soledad del estudio, El está con nosotros.

Por último y para terminar con esta manifestación de fe, me gustaría citar a Santa Teresa de Jesús por el V centenario de su nacimiento:

Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa,

Dios no se muda;

la paciencia

todo lo alcanza;

quien a Dios tiene

nada le falta:

Sólo Dios basta.

Amén.

El tercer día del Solemne Quinario al Santísimo Cristo de la Buena Muerte realizó su oración del estudiante D. Norberto José Aragón Marchena:

Cristo contraluz pasoCerramos los ojos. Respiramos profundo y nos ponemos en presencia del Señor, para que se haga presente en nuestra mente, de la misma manera que está presente en esta, su Casa, la capilla de nuestra universidad.

Aquí descansas en tu Cruz, con la cabeza agachada, con gesto humilde y sereno, con el que nos acoges, con el convencimiento del triunfo de la Vida sobre la Buena Muerte. Así debemos recibirte en nuestros corazones. Tú vives en nosotros. Poseedores de una cruz que cargamos durante nuestra vida. Una cruz que muchas veces notamos pesada, pero no es más que por la falta de fuerzas. Padre, no te pedimos que aligeres la carga porque así la has elegido para nosotros, sino que fortifiques nuestra fuerza y sepamos llevarla con humildad ante el Calvario de la Vida.

Te pedimos por todos los estudiantes, para que les acompañes en su carrera, tanto en los momentos duros y de penas como en los de disfrute y goce, para que no perdamos tu ejemplo. También pedimos por los jóvenes que por diferentes razones hoy no pueden estudiar o ya terminaron sus estudios y están a la espera de un trabajo que no llega. Te pedimos por la universidad y por todos sus miembros. Tanto creyentes en tu fe, para que no perezcamos en seguir junto a Tí en tu alegría, sin temores ni resentimientos, como aquellas personas que te niegan, pero que sigues amándolas esperando que un día vuelvan a Tí. Despeja las dudas que nos acechan a todos cual tempestad en alta mar. Ven a nosotros, porque estamos sedientos. Tú eres el agua y el alimento que sacia.

Te pedimos por la base de nuestra sociedad, la familia, padres y madres que se preocupan por la educación de sus hijos para hacer un mundo mejor del que nos lo encontramos, sin olvidar a los abuelos, tanto por los que siguen con nosotros, cómo para los que se fueron y nos siguen ayudando. Para que nos demos cuenta de lo que tenemos antes de que sea tarde.

De manera especial pedimos por nuestros hermanos en la Gran Familia de la Iglesia, aquellos que sufren persecución por seguirte. Nuestros hermanos de Irak, Siria, Libia, Egipto, Nigeria, Corea del Norte y en otros muchos sitios que por desgracia mueren exhalando una última vez tu dulce nombre. Porque todos somos Nazarenos. También pedimos por los miles de inocentes que mueren sin poder contemplar tu Creación, ya que no han podido nacer. Te damos gracias por la vida y por poder vivir tu fe en libertad, para que nos demos cuenta de lo que tenemos y no convirtamos la vida en Tí, en costumbre u obligación. Que sea Alegría y Amor. Que la Paz venga a nosotros gracias a la intersección de la María Santísima de la Angustia.

Amén

Norberto José Aragón Marchena

Facultad de Psicología

El cuarto día del Solemne Quinario al Santísimo Cristo de la Buena Muerte realizó su oración del estudiante Dª Gracia Torralba Román:

Cristo Capilla altarSeñor de la Buena Muerte, hoy me pongo en tu presencia con un agradecimiento infinito.

Nos conocimos prácticamente hace cuatro años, cuando para mí eras tan solo una preciosa talla. Llegué a tu casa empujada por otros y sabiendo que mi camino empezaba aquí por mucho que me costara encajar en un principio. Que si sólo aprovechaba de la Universidad su faceta académica me estaba quedando a medias y me perdería lo mejor que nos ofrece, la maduración personal y espiritual. Así fue como llegué al SARUS, muy perdida pero decidida a encontrarme.

Poco a poco fui hallando respuestas pero también muchas más preguntas ya que, una de las consecuencias de madurar es que sales de uno mismo para abrirte a los demás y descubres circunstancias realmente dolorosas. Más aún en la realidad que vivimos y que afecta tremendamente a nuestra universidad. Con este sufrimiento y desconcierto interior conocí, casi por casualidad, Cáritas Universitaria. Con seguridad una de las mejores experiencias de mi vida y la que más extrañaré el año que viene. Aunque espero continuar siendo parte de esa gran familia a mi regreso y por muchos años.

En este, mi último año de carrera, miro hacia atrás con cariño y sintiendo un inmenso agradecimiento, Señor de la Buena Muerte porque, ahora que me paro a pensar en cada uno de los buenos momentos de mi vida universitaria, siempre estás ahí. Te veo en cada encuentro del Youcat, en cada convivencia, en cada misa en la escuela, en los largos días de estudio, en cada reunión de Cáritas, en sus responsables, en cada persona que he conocido, en cada amigo que he hecho, y muy especialmente en nuestro gran director espiritual, Álvaro. He podido descubrirte tendiéndome la mano en cada caída, en cada dificultad, en cada decisión, en los momentos de debilidad en que parece que no puedo más y me animas a seguir estudiando. Veo que has despertado en mí ciertas inquietudes susurrándome a través de la oración y que has hecho de mi experiencia universitaria un camino maravilloso que nunca olvidaré.

Serás, sin duda una de las cosas que más echaré de menos el curso próximo aunque tu imagen, que desde que te conocí preside mi dormitorio, me acompañará allí donde vaya, así como tu espíritu que me consta nunca me ha abandonado.

También quisiera agradecerte haber puesto en mi camino a la Hermandad de Los Estudiantes,  que, sin ser hermana, me ha hecho sentir acogida desde el primer día y  me ha permitido ver la cara oculta de las hermandades, la cara más solidaria, comprometida, familiar y profunda en la fe.

Para finalizar, quisiera pedirte Señor, para toda la comunidad universitaria y para mí, como parte que me enorgullece decir que soy de ella, que no caigamos en el error del joven rico. Que nos dejemos seguir sorprendiendo por Ti, que nos pongamos en tus manos con humildad y sencillez de espíritu para que puedas hacer en nosotros Tu voluntad confiando plenamente que en ello nos va la felicidad.

Danos la entrega para hacer de nuestra profesión un servicio y así vivirla con amor siendo algo que nos anime a levantarnos cada día en lugar de una carga que oprima nuestra juventud.

Señor, acompaña a los jóvenes en el discernimiento de su vocación para que no sea el dinero o la obligación lo que nos impulse, sino el contribuir a una sociedad más justa. Cuida de la Universidad como el tesoro de personas y sabiduría que es y hazla un instrumento de tu paz.

Así sea.

Gracia Torralba Román

El quinto y último día del Solemne Quinario al Santísimo Cristo de la Buena Muerte de este año realizó su oración D. Jesús Martínez Navarro:

Oración.

Cristo primer planoVuelvo a verte, a la luz de la tarde, como tantas veces. Hoy mis pasos dibujan un horizonte algo difuso, y las aulas palpitan en el silencio de mis días esperando un nuevo trámite en tu designio. Mis pasos me conducen hasta ti, y los libros no vienen conmigo a mis espaldas. Al alzar la mirada Señor, enséñanos a orar (Lc 11,1). Tú que creas la suerte para darnos de tu mano la cita previa de la lealtad divina, sofoca el incendio, acrecienta el gozo, alienta la espera, mantén nuestras vidas, danos paciencia y, dotes de sabiduría, en tu infinita materia.

Sabes que me pregunto a veces, insulso de mí, si te acuerdas de tu siervo. Tú que multiplicaste la alegría, y  das respuestas a lo insospechado de manera furtiva y sorprendente. Aquí me tienes de nuevo Señor, a  tu bendita Buena Muerte acudo para renovar la alianza contigo. Erige mi conducta para llegar a buen puerto, no dejes que bogue perdido por tierra herida. Si hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29), conduce mis pensamientos, mis actos y mis afrentas.

Siento que no hice de tu campo, gota a gota renacer la primavera. A veces fingí el dolor al haberte dejado, y yo mismo en el vacío fui arropado por la quimera. Es cierto, que el invierno hastía la locura de ver lo que nunca fue. A medias ¿era mío?, yo temía que fuese hundimiento, destierro frívolo que surcó a través de los días los pensamientos, y que de nuevo salió a tu encuentro para rendir cuentas ante tu gente…

Hoy resurge la esperanza, pero a la vez, me atora la sombra de la soledad inconscientemente. Arde la llama Señor, te siento vivo, presente. Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable (S.S. Francisco. EvangeliiGaudium).

Me enseñaste sin tapujos, con la sinceridad y la certeza impuesta en la palma de mis manos. Me regaste con los vientos del cariño para que creciese desde lo más hondo, y me criaste para ganar paso a la humildad, y que no fructificara el sin sentido cayendo en saco roto mi destino.

“Abrázame Señor, que yo te acojo. Revistiendo mis tinieblas con tu aurora, reviviendo a tus plantas a esta hora, todo amor, en tu muerte ante mis ojos”.

¿Dónde se muestra la verdad de mi inocencia, justificada en tu infinito amor? Desbordado me siento, y antes vagaba sin pérdida ni desventura, ¿antes sí, y ya no? Señor, ¿Cómo no experimentar esa necesidad renovada de permanecer prolongadamente en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santo Sacramento? (Juan Pablo II. Eclessia de Eucharistia).

Creer sin pérdida alguna, la fuerza profunda de la fe. Cuentas nocturnas de vaporosos pensamientos, esfuerzos, paciencia, caer. Rosario ardiente de Angustia desmedida,  mil razones para creer, ante ti todos nos sentimos acogidos, hoy volvemos a tenerte otra vez.

Regálanos coraje, valentía y voluntad. Ya sabemos que quien da, recibe; quien se olvida a sí mismo, encuentra; quien perdona, recibe el perdón y quien muere, resucita a la vida eterna. Te lo pedimos Señor, que tu rostro nos conceda la Paz.

Así sea.