La Universidad de Sevilla entrega su medalla de oro a la Hermandad de los Estudiantes

FOTO 1 Salida Cruz Guía Martes Santo 1972

Salida procesional desde el Rectorado (1972)

La Hermandad de los Estudiantes está de enhorabuena. El pasado 23 de abril de 2009 una grata noticia prendió el alma de la Hermandad. El Consejo de Gobierno de la Universidad de Sevilla aprobó, por unanimidad de sus miembros, la concesión de la Medalla de la Universidad al Ayuntamiento de Sevilla y a la Hermandad de los Estudiantes. Alegrémonos pues y demos gracias a Dios por tanto honor y tan grata noticia. Según el acuerdo publicado el motivo de tal distinción obedece al “reconocimiento a una institución arraigada en la Universidad desde su fundación en 1924 y que además sirve de vínculo entre la institución universitaria y la sociedad sevillana”. Asimismo, “reconoce su labor en el ámbito asistencial, como en la conservación y difusión del patrimonio artístico y cultural de la Universidad de Sevilla, contribuyendo al conocimiento de sus tesoros artísticos, sus costumbres, sus fiestas y su especial manera de ser y sentir”. Y eso es lo que se premia, una fidelidad, una pertenencia, una identificación sincera, una forma de vivir, ser y sentir. La Hermandad se ha configurado desde sus orígenes como un ente más de nuestra Universidad, naciendo en su seno, y viviendo toda su andadura de la mano de los universitarios sevillanos, paso a paso, llevando el mismo camino.

UNIVERSIDAD DE MÁS CINCO SIGLOS

La institución universitaria lleva arraigada más de cinco siglos en nuestra ciudad. A mediados del siglo XV solamente existían en la Corona de Castilla los Estudios Generales de Salamanca y Valladolid; en la Corona de Aragón, el de Lérida. En fundación, las de Barcelona (1450), Santiago de Compostela (1495) y Valencia (1499).

La Universidad de Sevilla nace en el Colegio Universidad de Santa María de Jesús. Fue Maese Rodrigo Fernández de Santaella, Arcediano de la Catedral de Sevilla, quien obtuvo una bula del Papa mecenas Julio II para erigir en la ciudad un Colegio y permitiéndole las enseñanzas de Artes, Lógica, Filosofía, Teología, Derecho Canónico y Derecho Civil. Dicha bula fue confirmada tres años después, el 16 de junio de 1508, por otra Bula del mismo Pontífice, quien establecía para estos centros los mismos privilegios de que disfrutaban las otras universidades del reino y le facultaba además para otorgar los grados de Medicina, lo que suponía el cambio de signo de la fundación. Ambas bulas supondrían la venia eclesiástica pero el reconocimiento real se tardaría mucho más en conseguir.

Pergamino con el Privilegio Rodado de Alfonso X, por el que se concede a Sevilla un Estudio General de latín y árabe en el año 1254. Podría haber sido el embrión de la Universidad de Sevilla; en la práctica se quedó en un Estudio Particular. Estos documentos son los más solemnes emitidos por la cancillería real castellana.

Pergamino con el Privilegio Rodado de Alfonso X, por el que se concede a Sevilla un Estudio General de latín y árabe en el año 1254. Podría haber sido el embrión de la Universidad de Sevilla; en la práctica se quedó en un Estudio Particular. Estos documentos son los más solemnes emitidos por la cancillería real castellana.

Pergamino con el Privilegio Rodado de Alfonso X, por el que se concede a Sevilla un Estudio General de latín y árabe en el año 1254. Podría haber sido el embrión de la Universidad de Sevilla; en la práctica se quedó en un Estudio Particular. Estos documentos son los más solemnes emitidos por la cancillería real castellana

Es el Siglo XVI, el del nacimiento y primeros momentos. La admisión de los primeros estudiantes se hacía en el año 1516. El edificio del Colegio-Universidad de Santa María de Jesús, ubicado en la Puerta de Jerez, se terminó en 1517. Un año después tomaron posesión de la casa, bienes y derechos los primeros doce colegiales, que eligieron como Rector al bachiller Iñigo de Rosales.

Conviene señalar que en sus orígenes, nuestra Universidad estaba integrada por dos centros de distinta índole. Por una parte el Colegio, y por otra la Universidad propiamente dicha, ambos con el nombre de Santa María de Jesús, aunque vulgarmente conocidos como el Colegio-Universidad Maese Rodrigo.

Retrato de Maese Rodrigo Fernández de Santaella

Retrato de Maese Rodrigo Fernández de Santaella

El Colegio, pensado inicialmente para acoger a estudiantes pobres, se fue transformando en una institución cerrada para los estamentos inferiores, en contradicción con sus orígenes. Los vínculos familiares y el estatuto de limpieza de sangre fueron convirtiendo a los colegiales en una “casta selecta”, destinada a cubrir las mejores plazas de la magistratura, de la política y de la jerarquía eclesiástica (prebendados, canónigos, inquisidores, obispos…).

En el Siglo XVII una curiosa reforma estatutaria se hizo en 1617. El 20 de enero, firmado por el Rector, el Secretario y dos Consiliarios, se publicaba un nuevo estatuto de la Universidad de Santa María de Jesús por el que, como a patrona celestial, se obligaba a catedráticos y graduados a jurar y defender la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Y ello precedido de cuatro días de festejos para conmemorar un misterio que aún no sería admitido como dogma de fe por la Iglesia católica hasta mediado el XIX. El mismo año lo harían también las universidades de Granada y Alcalá, y al año siguiente, 1618, la celebérrima de Salamanca.

Virgen “Cieguecita” de Martínez Montañés (Catedral de Sevilla)

Virgen “Cieguecita” de Martínez Montañés (Catedral de Sevilla)

Actualmente sería impensable esta obligación docente, pero en el contexto histórico tiene su explicación. Sevilla tiene una tradición inmaculista al menos desde 1258, que se vé reforzada en el siglo XVII, con la “explosión concepcionista”, como gusta llamarla Domínguez Ortiz. Y la universidad hispalense, dedicada a la Virgen por su fundador, no podía ser ajena. En el mismo año 1617 hizo la ciudad su voto concepcionista. En síntesis, la situación se radicalizó por la controversia teológica entre dominicos -maculistas- y los jesuitas -inmaculistas-, ambos enemigos de los colegiales de Santa María de Jesús por la competencia que le hacían con sus prestigiosos centros docentes. En particular, los dominicos pues el Colegio de Santo Tomás tenía rango de universidad. Así no cabe extrañarse que nuestros colegiales se inclinaran por las tesis jesuitas. Pero, en el fondo de la cuestión, posiblemente estaba el espíritu de la “pureza de sangre” de los colegiales, en este caso del luteranismo. La virginidad de María y su concepción inmaculada era negada por los protestantes, razón por la cual los católicos enfatizaron este rasgo de la Virgen, lo que es particularmente notorio en las representaciones artísticas de este siglo. Además, la institución universitaria, repleta de teólogos, no podía quedarse al margen de una cuestión que sublevó al pueblo sevillano (recuérdese el episodio con el fraile dominico Molina).

En el Siglo XVIII bajo el reinado de Carlos III, se produce la reforma universitaria de Pablo de Olavide. En ella se establece como una cuestión de fundamental importancia la separación total y definitiva de la Universidad y del Colegio de Santa María de Jesús. Olavide, en su Informe opina que la educación superior debe ser considerada como un “servicio público” exclusivo de la Universidad, siendo el principal papel de ésta proporcionar servidores al Estado. Es la lucha entre el Estado y la Iglesia por el control de la enseñanza universitaria

Iglesia de la Anunciación (sede universitaria tras la expulsión de los Jesuitas que tenían en este lugar su Casa Profesa)

Iglesia de la Anunciación (sede universitaria tras la expulsión de los Jesuitas que tenían en este lugar su Casa Profesa)

Fundamental para la incipiente universidad fue la expulsión de los jesuitas en 1767. De todo el patrimonio dejado por la Compañía, el Colegio-Universidad hereda la Casa Profesa, ubicada en el solar de la actual facultad de Bellas Artes. El cambio de sede se produjo el 31 de diciembre de 1771. Recortando la autonomía universitaria, el Estado asumió la responsabilidad de la normativa pero no la financiación de las reformas, por lo que la Universidad sevillana tuvo que seguir subsistiendo con sus propios medios, que consistían fundamentalmente en los derechos de matrícula y examen, en las propinas por la obtención de grados, y en algunas exiguas rentas que poseía.

Al iniciarse el siglo XIX se intentó una nueva reforma. Se trataba del llamado Plan de 1807, que se aprobó con carácter general para todas las universidades españolas con el objeto de situar a estos centros a la altura de los que venían funcionando en el resto de Europa. Esta reforma introducía nuevas disciplinas, como el Derecho Público y la Economía Política, imponiendo una reglamentación y un orden en las enseñanzas desconocidos hasta entonces.

Suprimía, por otra parte, las universidades menores y dejaba reducido a once el número de universidades en España. A la Universidad de Sevilla se agregaban con sus rentas y grados, las de Osuna y Baeza que se habían suprimido.

La situación de la enseñanza en España a lo largo del siglo XIX es desoladora. El control que la Iglesia ejerce sobre la cultura y la educación, pese a los esfuerzos por eliminar o limitar el mismo por parte de los liberales, se mantiene durante todo el siglo. Aunque se producen varios intentos de reforma educativa, la alianza de la Iglesia con los sectores conservadores vinieron a frenar las aspiraciones de la burguesía a una enseñanza laica, que sirviera de cauce para llevar al Estado lo que denominaban “ideología progresista y democrática”.

La idea de la Universidad como servicio público, que nació en el siglo XVIII (con Pablo de Olavide), no se consolida hasta bien entrado el siglo XIX.

En 1845, el llamado Plan Pidal somete a todas las universidades a un mismo ordenamiento jurídico. Se culmina el proceso de centralización y la pérdida definitiva de las antiguas autonomías. Pero duró poco. La firma del Concordato con la Santa Sede en 1851 devuelve la enseñanza al dominio eclesiástico. La Iglesia asume la función de vigilante de la ortodoxia en todos los niveles de la educación.

SEVILLA SIGLO XX

Llegados al siglo XX, nace una Sevilla volcada con un acontecimiento que marcaría el primer cuarto de siglo, la Exposición Iberoamericana que se iba a desarrollar en 1929. La universidad estaba implantada en el corazón de la ciudad como institución respetada y asentada, merecedora de prestigio social. La Sevilla de comienzos del siglo XX todavía se encontraba inmersa en los ecos de la gran crisis del 98, que había dejado a España totalmente desvinculada de Derecho de sus últimas posesiones de ultramar.

Los años veinte muestran el eco del progreso tecnológico. Se produce el primer vuelo del autogiro de La Cierva. Se hace con el poder un directorio militar encabezado por Primo de Rivera que trata de estabilizar la situación política. Dos sevillanos ingresan en la Academia de la lengua, Joaquín Álvarez Quintero en 1925 y Antonio Machado en 1927. Jacinto Benavente es distinguido con el Premio Nobel y la literatura española vive una edad de plata con la denominada generación del 27, vinculada en varios aspectos a Sevilla y encabezada por Jorge Guillén, García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luís Cernuda y Gerardo Diego. Destaca igualmente el poeta Miguel Hernández.

Celebración del tricentenario de Góngora en el Ateneo de Sevilla. Considerada la consagración de la generación del 27

Celebración del tricentenario de Góngora en el Ateneo de Sevilla. Considerada la consagración de la generación del 27

Sevilla sigue acuciada por el problema del chabolismo, y las soluciones más que erradicadoras son de esconder la realidad a los visitantes de la Exposición del 29: Se trasladan todas a una finca de 300.000 metros cuadrados propiedad de un primo del entonces alcalde de la ciudad, creándose el núcleo de Amate. Allí se concentrarían más de mil familias. La actividad ciudadana de cara a la Exposición Iberoamericana es febril. Comienzan grandes transformaciones urbanísticas y la ciudad sigue su expansión. En 1922 en los antecedentes del hoy barrio del Cerro del Aguila se produce una venta de viviendas a 5 ptas. el metro cuadrado. Poco a poco se irá dotando al nuevo barrio de las infraestructuras necesarias, como en el año de 1937 que se inaugurará el mercado del Cerro. Nuevos monumentos jalonan la ciudad. A mediados de la década se inaugura el monumento a San Fernando en la Plaza Nueva y en 1926 el propio rey Alfonso XIII inaugura un nuevo puente que llevaba su nombre. La generación del 27 tiene su expresión genuinamente sevillana con los Rafael Laffon, Romero Murube, Juan Sierra, Fernando Villalón, Alejandro Collantes, Eduardo Llosent y Marañón, el grupo mediodía.

La gran dinamizadora de la ciudad en esta época es, sin duda, la Exposición inaugurada el 9 de Mayo de1929 por el rey Alfonso XIII. Se encuadró como símbolo de la política estatal de acercamiento al mundo hispanoamericano auspiciada por el monarca y por el jefe de gobierno Primo de Rivera. Tendía a la proclamación del carácter de la raza y el peso de la historia común. El protagonismo de la obra monumental de la Muestra se lo lleva Aníbal González que había presentado “el proyecto más completo y además, nota primordial para su triunfo a la postre, planteaba pabellones que recreaban modelos góticos, mudéjares y platerescos”. Participan en la exposición finalmente 22 países hispano parlantes, más Estados Unidos, Portugal y Brasil. Grandes elogios merecen los pabellones y la monumentalidad de la Plaza de España, referente turístico de la ciudad desde entonces.

LA HERMANDAD UNIVERSITARIA

Cabildo fundacional de la Hermandad celebrado el 17 de noviembre de 1.924

Cabildo fundacional de la Hermandad celebrado el 17 de noviembre de 1.924

En el seno del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, donde se concentraban preclaras mentes de la sevillanía moderna, un grupo de universitarios (catedráticos, profesores y alumnos) daban forma al anhelo de constituir una Hermandad Universitaria y apareciendo algo desconocido hasta esa fecha: la convivencia de la religiosidad popular con las disciplinas académicas y la cultura intelectual.

Desde su fundación la hermandad tenía un objetivo prioritario, que era el consolidarse dentro de la Hispalense y abrirse un hueco en el conjunto de asociaciones universitarias y movimientos que comenzaban a surgir. Fruto de esta identificación pretendida con la Universidad en la prensa de la época se refiere a la fundación como la cofradía de catedráticos y estudiantes.

Para ello se contaba con la especial relevancia que tenían las Hermandades en Sevilla y que con los años se iría acentuando aún más si cabe. Igualmente, reparar en la especial configuración que tenían las hermandades gremiales o de colectivos sociales en la ciudad: pese a que a principios de siglo estas hermandades tenían cada vez menos miembros pertenecientes al gremio del que surgen, se seguía considerando como un referente de identidad de los colectivos que se veían representados de alguna manera y participaban así en la fiesta de la ciudad. Faltaba que un colectivo en auge y de cierta trascendencia social, como el mundo universitario, expusiera públicamente su concepción de la festividad religiosa de tan peculiar celebración en Sevilla. No obstante todos estos motivos ya existían en los comienzos de siglo, por lo que habría que buscar una razón más poderosa que llevara a un grupo de universitarios (profesores y algunos alumnos) a fundar una hermandad universitaria.

Fotografía del Cristo de la Buena Muerte previa a la fundación de la Hermandad con potencias y corona de espinas

Fotografía del Cristo de la Buena Muerte previa a la fundación de la Hermandad con potencias y corona de espinas

El motivo fundamental para encarar el tema de la fundación de la hermandad se encuentra en la devoción. La posible causa principal que movió al grupo fundador, se encontraba antiguamente en un pasillo que comunicaba el patio principal de la Universidad con la iglesia de la Anunciación. De allí fue trasladado a la iglesia, a una nueva capilla construida por la disposición testamentaria de un devoto catedrático. La idea de configurar una hermandad en torno al Cristo de la Buena Muerte no tardó en surgir, concretándose pocos años más tarde. Así la espiritualidad de la nueva hermandad se desarrolla en los primeros años casi exclusivamente en torno al Cristo.

Esta imagen, junto a la de una Magdalena debían ser de madera de cedro de la estatura ordinaria humana y por el precio de ciento cincuenta ducados. Debían entregarse en cinco meses desde la fecha del contrato. Esto nace del encargo a Juan de Mesa que el 13 de Marzo de 1620 hizo el Prepósito de la antigua Casa profesa de la Compañía de Jesús, Padre Pedro de Urteaga, a fin de recrear una “iconografía del arrepentimiento”.

Virgen de la Angustia de Antonio Bidón (1931)

Virgen de la Angustia de Antonio Bidón (1931)

En los primeros años de la hermandad, alrededor del Cristo se realizan los principales cultos e igualmente presidirá las primeras salidas procesionales de la cofradía. Igualmente, aunque sin celeridad, se piensa en buscar una imagen de Virgen que encarne la advocación de la Angustia, y en 1927 se recibe en donación una pequeña talla de Virgen que será posteriormente sustituida en 1931 por la virgen de la Angustia tallada por el escultor Antonio Bidón.

Respecto al la Estación de penitencia (configurado en las reglas como culto principal de la hermandad) se intentará procesionar en 1925, aprobándolo así el Cabildo General de salida. Finalmente no se verificará la salida al prohibirlo la autoridad eclesiástica que consideraba que “es conveniente que la cofradía de la universidad se presente en público con el decoro correspondiente, lo cual no es posible mientras la hermandad no se haga con los enseres precisos”.

Primera salida procesional en 1926

Primera salida procesional en 1926

En esta primera época se intentaba que la hermandad tuviera un marcado tinte universitario, de carácter casi oficialista: se nombra al rector hermano mayor de la hermandad (variando enseguida esta organización y “elevando” al grado de honorario al Rector dados los problemas creados de atención y compatibilidad de ambos cargos). Desde esta separación, se pide que quien ostente el cargo de Hermano mayor efectivo tenga un “cierto matiz universitario”. Además se intenta que los catedráticos sean consiliarios natos de la hermandad por razón de ese puesto, concediéndose de modo que sean auxiliares a la Junta de Gobierno los que excedan del número marcado en reglas y normativa sobre elecciones. En Cabildo General 30/3/1930. Se deseaba así tener su apoyo y así tener cierta preponderancia en el seno de la Universidad. También se intenta en estos años que el Ministerio de Educación declare oficialmente a la hermandad como Universitaria, sin conseguirlo. Igualmente en la configuración simbológica de la hermandad se toman las fuentes universitarias al adoptar en el primer cabildo como escudo el mismo de la Hispalense coronado con la tiara pontificia. Para lograr mayor implante en la universidad se nombran delegados por Facultades y se intenta difundir la labor de la hermandad y fomentar la adhesión de los estudiantes y el profesorado. Este deseo, más que espiritual era económico, dado que hacían falta ingresos para desarrollar los cultos y costear los enseres para la estación penitencial. Se distribuyeron por las Facultades de Ciencias, Medicina, Derecho, Letras y otro encargado para los catedráticos.

Escudo de la Corporación: El añadido de la cruz patriarcal al centro es muy posterior (años 70)

Escudo de la Corporación: El añadido de la cruz patriarcal al centro es muy posterior (años 70)

El mayor problema acaecido con la Universidad, en toda la Historia de la hermandad, surgió en esta primera época, cuando en 1932 se clausura al culto la iglesia de la Anunciación. La hermandad traslada su actividad a la Parroquia del Salvador, quedando sin poder rendir culto a sus titulares, más que por una foto colocada al efecto en el altar del Salvador. Estos cultos son costeados por los hermanos, y se realizan actos diversos, con mayor intensidad en Semana Santa. Se realiza el Lunes Santo ejercicios de Pasión con sermón, vía crucis, salmo y miserere. El Martes Santo misa y el jueves Santo vela y adoración al Santísimo en catedral (Cabildo general 8/2/1933).

Hasta 1935, y tras arduas gestiones a todos los niveles (académico, local, estatal, gubernativo y eclesiástico) no se reabre al culto la capilla. Esta época de “destierro” permite a la Hermandad configurar una especie de identidad con una universidad que no la reconocía (dado el carácter marcadamente católico de la hermandad y la configuración eminentemente laica que se dotó a la universidad). Se acentuó más si cabe el talante universitario, aunque fuera al margen de una institución que en aquellos años se desvinculó casi totalmente de las relaciones con la hermandad.

Retablo del Cristo de la Buena Muerte situado en la Plaza de la Encarnación

Retablo del Cristo de la Buena Muerte situado en la Plaza de la Encarnación

En esta época se intenta remarcar la pertenencia de la hermandad a la universidad de muy diversas maneras. Se intenta propagar la devoción al Cristo en el seno del estudiantado. En 1937 se hace un proyecto de colocar un azulejo del Cristo en la Plaza de la Encarnación, pero el laboratorio de Arte emite un informe desfavorable. Esta cuestión se volverá a plantear y la Junta de gobierno aprueba que se coloque el retablo en la plaza el 28/7/1949, y en Cabildo General de 28/2/1951 se expone a los hermanos el proyecto del nuevo retablo de cerámica que será inaugurado el 25 de octubre de 1953. Estaba previsto su inauguración para las bodas de plata pero no pudo hacerse así, entonces hasta el Cabildo General de 25/7/1953 no se informa que el retablo ya está instalado pero que no se había podido inaugurar por faltar los faroles que lo acompañan. El precio de los faroles, sometido a aprobación del cabildo fue de 1410 ptas., y el del retablo fue de 4156 ptas.

Al final de la guerra se celebra reunión con el Sindicato de Estudiantes Universitarios para aumentar número de hermanos. Se nombrarán delegados por facultades y centros de enseñanza “para impulsar y propagar la devoción a las imágenes”. Dos años más tarde constará el agradecimiento de la hermandad a estos delegados por haber hecho que ingresaran más de 200 hermanos. Respecto a la Universidad, una idea preside este período: el Cristo y la Hermandad deben estar donde esté el centro neurálgico de la Universidad, para no perder la labor apostólica con los estudiantes. Así en Cabildo General de 7 de febrero de 1950 se aprueba el comenzar a plantearse el traslado a la nueva universidad que se estaba habilitando en el edificio de la Antigua Fábrica de Tabacos. La Junta sabía ya la necesidad de trasladarse al ser una “hermandad universitaria”. Igualmente en este período se intenta obtener la propiedad del Cristo o una cesión a perpetuidad documentada. Se realizan gestiones ante el Rector y ante el ministerio. En 1956 se deniega la petición de cualquier variación sobre la propiedad del Cristo.

Patios de la Universidad el Martes Santo de 1.945

Patios de la Universidad el Martes Santo de 1.945

Respecto a la vida de hermandad, se intenta reactivar la vida interior a través del fomento de la devoción a las imágenes y del aumento de número de hermanos que participaran en las diversas actividades y cultos. En el cabildo de elecciones de 1946 destacan las palabras del director espiritual que anima a la renovación de la hermandad “dejando atrás miserias humanas y teniendo sobre todo en cuenta los fines de nuestra hermandad de piedad, caridad y culto a nuestros titulares”.

Medalla de 1.947

Medalla de 1.947

En el año siguiente, la nueva Junta de Gobierno propone a la hermandad un amplio programa de trabajo: fomentar culto, aumentar entre hermanos el espíritu cristiano y de hermandad, organizar reuniones de formación moral, doctrinal y religiosa, e incidir en el elemento joven universitario. En esa época se conmemoran las Bodas de Plata de la hermandad (1949) con el siguiente programa: Tríduo solemnísimo culminando con exposición del santísimo, bendición y reserva. Durante Tríduo por las mañanas se dice misa cantada en honor de los hermanos fundadores fallecidos, los hermanos difuntos y los fallecidos en la guerra. Función principal culminando el Tríduo y conmemorativa de la fundación (misa de comunión general a las 9 y misa solemne a las 11) Imposición de medallas a hermanos fundadores. Lápida conmemorativa en la iglesia. Inauguración retablo encarnación (Finalmente este acto no pudo llevarse a cabo). Culmina la celebración con un Vía crucis con Cristo por la plaza de la Encarnación. A principios de la década de los cincuenta se constituirían distintas comisiones: del templo, propaganda en prensa y propaganda universitaria, para aumentar la labor social de la hermandad. Desde estos años ya solo centrará los esfuerzos de los hermanos el mantenimiento de los actos y el traslado a la nueva Universidad. A principios de los años sesenta la Junta presenta un programa de actuación: intensificar culto, aumentar el número de hermanos y terminar el paso de virgen.

En 1954 de la universidad surge la propuesta de que el Cristo presida la inauguración del nuevo centro de la calle San Fernando. Se acuerda aceptar ya que se estima que la hermandad no puede faltar a este acto. Se discuten las condiciones: 1.- El Cristo irá a la nueva universidad y volverá el mismo día 30, por el itinerario más corto y de menos circulación. 2.- el traslado será con la mayor sencillez y devoción, yendo la imagen a hombros de los hermanos pertenecientes a la junta y a las anteriores, y con luces los hermanos que lo deseen. 3.- Se citará a los hermanos a las 8 de la mañana en Laraña y a las 7 de la tarde en la fábrica de tabacos para la vuelta. 4.- a la ida y a la vuelta se rezará el rosario y a la vuelta se rece en la capilla el ejercicio de los martes. 5.- Se faculta al mayordomo para organizar y decidir sobre este traslado.

Capilla Universitaria de la antigua Fábrica de Tabacos

Capilla Universitaria de la antigua Fábrica de Tabacos

En esos años se extienden los debates generalizados sobre traslado a la nueva Universidad en la antigua Fábrica de Tabacos. Se solicita la antigua cárcel y juzgado como lugar para habilitar la nueva capilla. El rector emite un informe declarando que no será en el edificio de la cárcel sino donde esta la Hermandad de las Cigarreras, ampliando la capilla adosando una nave con puerta a la calle San Fernando. Existe un borrador sin firma de petición al Director de la Fábrica de Tabacos de traslado urgente de la Hermandad por deseo del Obispo que el nuevo curso académico lo comience allí la Hermandad. Se vuelven a hacer intentos ante Rector de obtener la propiedad del Cristo. Se acude al Ministerio y se deniega la petición.

Mientras se decide el traslado y se realizan obras de acondicionamiento de la nueva capilla, en 1961 se acuerda crear comisiones encaminadas a trabajar en cada facultad. Se denominan “comisión de actividades” y su misión es: Fomentar el ingreso en la hermandad de los profesionales universitarios de cada facultad. Fomentar la incorporación de estudiantes universitarios. Dedicar cultos especiales a los titulares. Cuidar y conservar altares a los titulares. Actos de formación profesional y convivencia. Organizar colectas para cualquier tipo de necesidad y para gastos pro guiones de cada facultad. Asistir a cultos ordinarios y extraordinarios. Participar en actividades de apostolado y caridad. Ese mismo año se dona a escuela de aparejadores cuadro con foto de Cristo para promover devoción y acercamiento de los miembros de la Comunidad universitaria.

En 1962 se acuerda preparar una especie de altar en la nueva capilla con un retrato del Cristo para acercarse a los estudiantes en la nueva sede. (La hermandad se siente desligada de ellos) y también celebrar un acto religioso los primeros domingos de mes. Se realiza el retiro espiritual de cada año en la nueva capilla. Reiteradamente se menciona en los documentos de la hermandad la falta de catedráticos y estudiantes en los cultos y se achaca a la distancia con la nueva universidad, cuestión que tendrá “remedio con el traslado”.

Traslado del Cristo a la nueva Universidad

Traslado del Cristo a la nueva Universidad

El 13 de Febrero de 1965 se celebra el primer cabildo de oficiales en nueva universidad. Se acuerda traslado definitivo tras semana santa y se pide al rector designe nuevas dependencias para poder alojar la casa de hermandad. En 1966 se materializó el traslado. En los preparativos se denota cierto recelo y desencanto ante la nueva situación: “… no queremos decir, ni mucho menos causar en los hermanos la impresión de que la Archicofradía va a estar perfectamente instalada, y que contará con una capilla del rango de la universidad, nada más lejos de la realidad, puesto que mejor sería decir que va a ser todo lo contrario, pero que es preciso aceptar, por lo necesario que es también el traslado de la Hermandad a lugar donde se pueda revivir la convivencia con los estudiantes universitarios, que fueron los fundadores de la Archicofradía y son los que constituyen la savia de la hermandad”. En la memoria de ese año se declara: “el traslado era inevitable puesto que como universitaria la hermandad tiene que ir a donde vaya la universidad”.

El 26 de Noviembre de 1966 se realiza el traslado. Desde antes de la hora señalada ya estaba repleta la iglesia y mucha gente en calle Laraña. Acompañaron las principales autoridades de la provincia y el Ministro de Educación. Se ofició primero Misa con actuación de la Escolanía de la Virgen de los Reyes. Tras la misa se traslada las imágenes en hombros. A la llegada se reza una salve a la virgen.

En 1967, del 7 a 11 de febrero se celebra el primer Quinario en la nueva sede de la calle San Fernando. La función principal sería el día 12. Se restringen los cultos de Semana Santa celebrándose solo los correspondientes al domingo ramos y martes santo por la pequeñez capilla.

Un manifiesto de 1968 formulado por los jóvenes cofrades de la hermandad. Venían a decir que: los cultos no son seguidos por gente porque la hermandad no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Hay que cuidar la asistencia a los centros universitarios alejados del Rectorado (medicina…). Potenciar la asistencia a los universitarios (becas, bolsa comedores, libros, etc.) creación de premios de investigación que alentara los valores universitarios. Tener un local para reunirse, convivir… cubrir los gastos con actividades o generar ingresos de alguna manera.

Meses más tarde, ese mismo grupo presenta nuevas propuestas que completan lo expresado en el manifiesto (19/6/68): promover cultos, cumplir reglas y dar más vida a la hermandad. Dedicar una cantidad a becas, premios, libros… con la colaboración de todos los hermanos. Trabajar para recaudar fondos.

Dos años más tarde en la exposición de la situación de la hermandad por el Hermano Mayor se nombran como principales problemas de la hermandad: falta de sitio en la capilla por su pequeñez, laicismo imperante, frialdad de los universitarios, frecuentes revueltas estudiantiles. Esto da lugar a meditar sobre la situación de la hermandad (y plantearse si convenía retornar a la Anunciación, que seguía siendo templo universitario, al cual se iba a mudar el Valle). Se acuerda que la hermandad debe mantener su carácter universitario a ultranza y residir en la sede principal de la universidad. Se acuerda estudiar sobre directrices y maneras de hacer labor apostólica entre los universitarios, inspirados en el CVII, y adaptar la hermandad.

Rectorado, Martes Santo de 1.972

Rectorado, Martes Santo de 1.972

Ese mismo año el Cabildo General crea tres ponencias para estudiar la renovación de la Hermandad. Esto se promovió por un grupo de hermanos que se reunía todos los martes del año. Temas: Influencia del pasado y el presente de la hermandad en su desenvolvimiento con la universidad según su emplazamiento. En qué debe consistir una hermandad de penitencia en la actualidad. Que puede ser y hacer hoy nuestra hermandad. Con estas tres ponencias, en 1971 se realiza retiro convivencia que tuvo que posponerse hasta que se realizaran elecciones y por el “poco ambiente” para tratarlo.

La hermandad, pese a su introspección no deja de tener en mente diversos proyectos y actividades. Se propone a la universidad la creación de una escuela de teología para universitarios. La propuesta surge dos años antes por parte del director espiritual. La universidad decide estudiarlo dándole una proyección más amplia como futura facultad de teología. En 1971 se crea la comisión que reúne a la gente joven de la hermandad para que siga haciendo proyectos y trabaje en ellos. Se pretende lograr mayor acercamiento a la universidad con organización de actos, mesas redondas, etc.

Constantes son las comunicaciones del hermano mayor instando a los hermanos a una mayor participación en la hermandad, tanto en los cultos como en las demás actividades: “… vuestra presencia, hoy más que nunca, se hace precisa y necesaria ya que cada uno de vosotros, células componentes de esta partícula del cuerpo místico, la iglesia, y que se llama hermandad, al no participar y darle la vitalidad necesaria y el ánimo y colaboración a los que con su dedicación y abnegado sacrificio están constantemente colaborando en su engrandecimiento, estáis haciendo una labor negativa que más tarde o más temprano terminará en una apatía que destruirá los cimientos más sólidos, en tiempos tan difíciles como los presentes, tan necesarios de cruzados de nuestra fe y tradiciones”.

El Programa curso 1971/72 se aborda con la “intención de poder introducirse en el campo universitario”. Se intenta con sentido y estilo universitario que la hermandad sea un “poderoso medio de promoción espiritual cristiana, sincera y comprometida”, para profundizar en la fe y vivir la gracia sobrenatural alimentada por los sacramentos.

Se busca que la hermandad se reencuentre con los universitarios.

En esos años los jóvenes piden ejercicios espirituales y tratar temas de actualidad. Proponen se les permita ensayar para que un grupo de ellos saquen las Imágenes. Algún miembro de junta expone su opinión que se les debe prohibir tal iniciativa.

Primera cuadrilla de hermanos costaleros en la Hermandad y en Sevilla (1973)

Primera cuadrilla de hermanos costaleros en la Hermandad y en Sevilla (1973)

En 1973 por primera vez y fruto de la actividad juvenil de la hermandad, salen hermanos costaleros. Se comienza a estudiar el programa 50 aniversario. Se plantea que debe centrarse en cubrir aspectos religioso, social, universitario y cofrade. Se busca una forma de lograr conexión con la universidad y los estudiantes. (Obsesión nueva junta).

Se proyecta realizar una gran encuesta dirigida a los universitarios sobre situación actual y su opinión sobre la universidad, en la que se pedían voluntarios y colaboradores.

Las nuevas reglas de 1978 recogen el espíritu renovador de los últimos años de la hermandad y las aportaciones del Concilio Vaticano II. La hermandad acoge como uno de sus fines más trascendentes el dialogo Cultura-Fe en el seno de la universidad: su estudio y su implantación. A finales de esta época los proyectos prioritarios eran fomentar cultos (sobre todo los de catedral) colaborar en más acciones con cabildo, cuidar la estación de penitencia. Él Hermano Mayor tenía gran preocupación por cumplir con todos los objetivos y que salieran todos los proyectos adelante proponiendo incluso “la dimisión por penosa que parezca es siempre mejor que permanecer pasivo”.

Comienzan las convivencias de hermandades del martes santo. Desde llegada a la nueva universidad, el lunes santo se recibe a su regreso a la hermandad de Santa Genoveva, estrechándose paulatinamente los lazos entre ambas corporaciones.

En 1973 se organiza el primer pregón universitario en el Aula magna de derecho. Desde ese año se discute su estructura: debe ser un estudiante universitario cofrade que desarrolle el tema de la semana santa desde sus distintas facetas. Los cofrades jóvenes de la hermandad propondrán un nombre o varios. Luego podrá proponerlo cualquier hermano. Se celebra ininterrumpidamente salvo en 1978 que no hay pregón universitario por falta de candidato idóneo.

La Juventud seña de identidad de la Hermandad

La Juventud seña de identidad de la Hermandad

Como en años anteriores la hermandad junto a cabildo catedral costea flores custodia corpus. Años más tarde se colabora para restauración del altar mayor catedral. La Banda municipal es nombrada hermano de honor con ocasión de tocar en catedral durante el Quinario.

En los últimos años se trabaja en la idea de que el dogma de la mediación de la virgen sea proclamado con motivo de una próxima venida del papa a Sevilla. Igualmente se continúa en la labor de conservar y aumentar el patrimonio de enseres de la hermandad.

En estos años se aborda el proyecto de aumentar colaboración con la pastoral universitaria. Se buscaba crear un grupo de intelectuales católicos entre catedráticos sacerdotes que estudien el papel de la hermandad en la época.

Como medidas de fomento del ingreso de universitarios, se distingue a efectos de cuota entre hermanos mayores o menores de 25 años. Se procura incorporar a los más jóvenes a la hermandad y organizar actos específicos para ellos.

Se comienzan a organizar diversas actividades. Ciclo cultura y fe, con éxito en su primer año y aumento paulatino de su consolidación en el calendario anual de la hermandad y de la universidad. Semana de Santo Tomás de Aquino, vinculado a la festividad del patrón universitario y que engloba en múltiples actividades y disciplinas a todo los estratos y ámbitos que se encuentran en la Universidad.

Se promulgan nuevas reglas. Herederas de las anteriores se vuelcan más en el hermanos, en su espiritualidad, en la vivencia de la fe en el seno de la hermandad, en profundizar en el dialogo fe ciencia, y en conseguir que la hermandad sea un vehículo de acercamiento del hermano a Dios y instrumento de propagación de la fe.

Se propone crear un centro de orientación profesional y universitario para ayudar a estudiantes. El grupo joven realiza propuesta de diversas actividades y reuniones. Se desechará la idea al existir otro ya en la universidad.

Se plantea realizar charlas a los nuevos hermanos sobre las reglas y la hermandad (antes de jurar) se hace y se consolida desde 1995.

Concierto de Miércoles de ceniza en Patio del Rectorado

Concierto de Miércoles de ceniza en Patio del Rectorado

Se proyectan dos ciclos más: arte en torno a la semana santa y problemas y soluciones de la semana santa. Se consolida el primero solamente.

Se celebran los actos XXV aniversario traslado de la hermandad a la nueva universidad que cuenta con misa acción de gracias y mesa redonda con hermanos que intervinieron en traslado.

Se reestructura la casa de hermandad y se continúa la labor de aumento y conservación del patrimonio de la corporación. En 1994 se traslada el Cristo a Madrid al Instituto de Restauración de Bienes Culturales del ministerio de Cultura para su restauración. Preside la Capilla la Virgen de la Angustia.

A su vuelta, el Cristo participa en el alcázar en una exposición referente al patrimonio de la Universidad de Sevilla, organizada por la misma. Se convierte en el centro de atención de la muestra.

Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Angustia en 1966

Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Angustia en 1966

El comienzo del siglo XXI ha venido marcado con un reforzamiento de la Hermandad a todos los niveles: espiritual con fomento de los cultos y potenciación de los existentes, cultural, con predominio de actividades culturales de gran raigambre en la ciudad como no los conciertos de navidad y cuaresma, en el patrimonial con el paso adelante decidido para la culminación del paso de María Santísima de la Angustia, logrando el bordado de su manto y el comienzo del bordado de sus faldones, y en el social, con acciones asistenciales punteras como son la participación en el Programa de acogida de niños Bielorrusos (en unión de otras hermandades), la construcción de un aulario en un Colegio de Perú, el mantenimiento de becas para estudio en la India o la construcción de una Iglesia Católica en el corazón de la región hindú de Umarpada, estado de Gujarat en la India.

Salida procesional Martes Santo

Salida procesional Martes Santo

Fruto de la estrecha relación cultivada en estos años con la institución universitaria que la acoge, la Hermandad fue invitada a participar en la conmemoración del V centenario de la fundación de la Universidad de Sevilla, donde el cristo de la Buena Muerte presidió el Solemne Pontifical conmemorativo de dicha efeméride.

Esta conjunción hermandad-universidad reafirma nuestras raíces y nuestra forma de ser y entender la vida.

La medalla concedida premia lo que somos, y lo que hemos construido. Nos anima a seguir siendo y creciendo en el ámbito universitario. Sin renunciar a nuestros planteamientos cristianos, y sin desistir de nuestro ser universitario.

Cristo de la Buena Muerte preside el Pontifical celebrado en la Catedral de Sevilla

Cristo de la Buena Muerte preside el Pontifical celebrado en la Catedral de Sevilla

Esta distinción solemne premia a todos aquellos que desde 1.924 hasta hoy fundaron, cimentaron, construyeron, participaron, defendieron, ayudaron y ampararon la revolución silenciosa que supone el actualizar día a día, en una esquinita de la Universidad, el sueño de la Buena Muerte de Cristo, Buena Nueva para el joven de hoy, y el sereno abandono en su Angustia de nuestra madre, la Reina de todos los Universitarios.

Seguiremos trabajando codo con codo, cada uno desde sus planteamientos propios, sin renunciar a sus principios fundacionales pero con una convivencia y colaboración activa, enseñando al mundo que es posible por parte de las instituciones realizar una aconfesionalidad positiva, es decir que nadie niega los valores religiosos, ni nadie trata de imponerlos, sino desde el fomento de la armonización de la Fe y la Razón, de la Creencia en lo sobrenatural y la Ciencia, o desde lo que nuestras reglas consagran como la necesaria inculturización de la Fe. 

Han sido más de ochenta años de coexistencia y esto promete ser el inicio de un futuro esperanzador.

Gaudeamus Igitur!